El uso de Internet y de las redes sociales por parte de los mayores ya no es una anécdota

Cuanto mayor es un usuario, menos utiliza la Red, pero, ¿quiere esto decir que los senior no están interesados en las nuevas tecnologías? En España, en 2005, un 12% de los mayores de 55 años las usaban; en 2016, un 56%

Internet y las nuevas tecnologías de la comunicación son herramientas que cada vez ocupan más espacio en el día a día de las personas. Las redes sociales, por ejemplo, han establecido una nueva forma de comunicación que, con los años, las hacen más imprescindibles si lo que pretendemos es evitar el aislamiento y seguir conectados al resto de la población. Facebook, Twitter, Instagram o aplicaciones como WhatsApp son ya recursos digitales muy habituales para mantenernos informados de lo que pasan tanto en el mundo exterior como en nuestro círculo familiar y de amistades.

No todos los segmentos de población utilizan Internet y las redes sociales con la misma intensidad, de hecho la edad es por ahora un elemento determinante, ya que su uso es menor cuanto mayor es el individuo. Sin embargo, ¿quiere esto decir que las personas mayores no están interesadas en Internet y las nuevas tecnologías? ¿Las aptitudes digitales dependen de la edad? ¿Cómo utilizan los senior las redes sociales o los dispositivos móviles?

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2014, las personas mayores de 60 años representaban un 25% de la población española y son, además, el segmento que más crecía debido al aumento de la esperanza de vida y a la disminución de la natalidad. Este mismo crecimiento se está observando en las redes: según los datos de Eurostat, en los últimos seis años el crecimiento del uso de Internet por parte de los mayores ha sido del 96%, en España, por ejemplo, se ha pasado de un uso del 12% de los mayores de 55 años, en 2005, aun 56%, en 2016.

Según Mireia Fernández-Ardèvol, investigadora del IN3 de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), esta tendencia se esta produciendo porque “parte de unas tasas de adopción más bajas. Con este crecimiento, la población más mayor se acerca paulatinamente al promedio español, que en 2010 era del 66% y en 2016 es del 81%”. Fernández-Ardevol incide en que otros grupos de edad también están creciendo, pero “como están más cerca de la saturación, es decir, más cerca del 100% de personas usuarias, su crecimiento es menos pronunciado. Así, la población adulta entre 25 y 54 años ha pasado del 76%, en 2010, al 92%, en 2016”.

Pese a que cada vez hay más interés en estudiar el comportamiento de los mayores en el uso de las tecnologías digitales, la investigadora asegura que todavía “no hay datos suficientes para dibujar una fotografía real porque este es precisamente uno de los colectivos menos estudiados”. No obstante, Fernández-Ardèvol asegura que los resultados de sus estudios centrados en la relación de los mayores y las tecnologías digitales muestran el interés de los senior “por aprender lo que creen que es útil e interesante. Por ejemplo, usan WhatsApp para compartir el día a día con las amistades y con la familia; o están interesadas en YouTube para consultar contenidos diversos que van desde un tutorial a algo cómico”. Los mayores, indica la investigadora, “son personas que tienen criterio y deciden qué tecnologías digitales quieren usar y para qué. Y esto está muy lejos de los estereotipos que asocia a las personas mayores con el desinterés o la falta de capacidad para usar Internet. O con la idea de que solo les interesa Internet para sus enfermedades”.

Internet en los young olds y los middle-old olds

Los investigadores Mireia Montaña, Elisenda Estanyol y Ferran Lalueza, del grupo de investigación Game-Communication & New Media (IN3-UOC), realizaron un estudio, publicado en 2015 pero con un trabajo de campo de 2013, titulado ‘Internet y nuevos medios: estudio sobre usos y opiniones de las personas mayores en España’. Se trata de un trabajo cuyo objetivo era determinar el uso mediático que realizaba la población mayor de 61 años en España y su relación con las nuevas tecnologías. Para ello, se entrevistaron a 383 individuos segmentados en dos categorías: los young olds (de 61 a 70 años), y los middle-old olds (de 71 años en adelante). Una de las conclusiones del estudio fue que, aunque los mayores valoraban muy positivamente los medios tradicionales (prensa, radio, televisión...), mostraban también un considerable apego hacia la Red, con más del 60% comprobando su correo electrónico a diario, por ejemplo. “El uso que hacen de Internet es eminentemente pragmático, por lo cual tienden a desaprovechar su potencial como medio de socialización”, describe el estudio. Es decir, pese a que algunas herramientas como las redes sociales todavía no están instaladas del todo en la vida de los mayores, “son grandes lectores de periódicos online, utilizan servicios de banca, buscan información sobre productos, comparan precios y además, en el caso de los young olds, reservan viajes en un porcentaje similar a la media española”, se asegura en la investigación.

En esta misma línea se observan los datos aportados por ‘La Sociedad de la Información en España 2016’ (SIE16), que elabora la Fundación Telefónica, y que asegura que durante el año pasado “se advirtió que los internautas mayores empezaron a hacer un uso intensivo de Internet”. En gran medida, y siempre según este estudio, el uso creciente de los dispositivos móviles sería un factor determinante para explicar esta tendencia. “Se puede afirmar que el uso de las tablet está cerrando el último reducto de la brecha digital, el de los mayores de 65 años”, indica el SIE16.


Los dispositivos móviles como aliados de los senior

¿Los smartphone o las tablet han sido claves para reducir la brecha digital? Según Jorge Pérez, director del Observatorio de las Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Ontsi), “todo parece indicar que así es. En general, hoy acceden más personas a Internet desde los smartphone y las tablet que desde ordenadores. Esto también está ocurriendo en el mundo de los mayores que creo que son de los que más se pueden beneficiar de estos dispositivos”. Una apreciación que coincide con los datos que aporta la SIE16, que ve en los dispositivos móviles “la causa fundamental de esta mayor vinculación de loS senior a Internet”. Por ejemplo, el uso de la tablet en este segmento de la población (más de 65 años) ha pasado del 13,2%, a ser usada por el 42,1% –un 219% más–. De hecho, las personas mayores utilizan este dispositivo para conectarse a Internet 8,3 puntos porcentuales por encima de la media.

Pérez opina que “la facilidad que proporcionan las aplicaciones de estos dispositivos para acceder a servicios de Internet los hacen especialmente atractivos para personas que pueden tener más dificultades para usar ordenadores. Esto reduce la barrera de acceso a Internet y los mayores pueden beneficiarse de ello”.

De la misma manera, Fernández-Ardèvol apunta que sus estudios también muestran que “los teléfonos inteligentes son clave entre la población mayor de 60 años. En muchos casos la puerta de entrada a Internet; sobre todo por WhatsApp, que en España es muy importante y la excusa para tener un smartphone con conexión a datos”. Para la investigadora, “una vez abres esa puerta es más fácil lanzarse a usar otras aplicaciones en Internet”.

Brecha digital

Al igual que algunas tecnologías pueden impulsar el uso de Internet en los mayores, su constante evolución también pueden generar nuevas barreras al colectivo. La investigadora Fernández-Ardevol cree que esto es ya un hecho, por ejemplo –indica–, “en Barcelona, como en muchos otros lugares, cada vez hay más oficinas bancarias cerradas. El día que hay que hacer gestiones toca ir más lejos, y nos empujan amablemente a operar en el cajero o a través de Internet. Para los bancos es una gran reducción de costes pero ni todas las personas mayores usan Internet ni, aunque lo utilicen, confían en la operativa de la banca online. Esta es una barrera que parece que se está imponiendo con intensidad como consecuencia, entre otros motivos, de la reestructuración y la crisis del sector bancario”. Para la investigadora, “la clave es tener canales habilitados para no excluir a ningún segmento de la población. De lo contrario, quienes no tengan suficientes competencias digitales sufrirán problemas más graves de exclusión”.

Un concepto que también se vincula al aprendizaje de las nuevas tecnologías es lo que se conoce como computer anxiety o mobile computer anxiety, que hace referencia a la ansiedad que puede sentir una persona cuando se encuentran delante de un ordenador. ¿Se trata de una problemática que afecta exclusivamente a los mayores? Fernández-Ardèvol lo desmiente pese a que haya una relación más estrecha que en otros grupos: “La experiencia es la variable clave para explicar la ansiedad que algunas personas sienten ante la idea de utilizar un ordenador o un dispositivo móvil. Esto es como conducir: si tienes suficiente experiencia afrontas la idea con más confianza y con más tranquilidad; si te falta experiencia tal vez te agobias. Ahora bien, como el porcentaje de personas mayores que utilizan ordenadores e Internet es inferior al de otros grupos de edad, la primera impresión tiende a ser que es la edad, y no la experiencia, la que explica este tipo concreto de ansiedad”.

Por su parte, y en cuanto a la brecha tecnológica, Pérez tiene una visión de futuro positiva y espera que las nuevas tecnologías no amplíen las barreras. “Es cierto que mientras que no se reduzca la brecha de acceso y de competencias, el colectivo de mayores se beneficiará menos que otros de las ventajas derivadas del uso de Internet. Por eso es tan importante luchar contra la brecha digital”, asegura. No obstante, el director del Ontsi también señala que “esto no puede significar que se generen nuevas barreras al colectivo senior. Cualquier trasvase de servicios del mundo físico al mundo digital debe tomar en consideración la existencia, por ahora, de esta brecha digital. Sin ningún género de duda esto es así en los servicios del sector público y confío en que también lo sea en el del sector privado. Debemos aspirar a que la digitalización no venga para crear nuevos problemas, sino para resolver problemas existentes”.

La confianza puede ser un factor a tener en cuenta a la hora de valorar el acercamiento de los mayores a las nuevas tecnologías. Para la SIE16 la privacidad es un aspecto clave para los usuarios, al 80,3% de la población le preocupa (la valoran con siete o más en una escala de uno a diez) y el 87,9%, 2,7 puntos porcentuales más que en 2015, considera que debería ser posible identificar y borrar los datos personales en Internet.

En este sentido, las personas mayores de 65 años son las más reacias a renunciar a la privacidad y permitir, por ejemplo, que tanto las Administraciones públicas como los cuerpos de seguridad accedan a sus datos de Internet: solo un 8,6% y un 38,3% respectivamente lo permitirían, el porcentaje más bajo de todos los segmentos de población.

Perfil del mayor en las redes sociales

Otro estudio de la UOC, publicado en 2015, que se enmarca dentro del programa de investigación de excelencia RecerCaixa, y que impulsa la Obra Social La Caixa en colaboración con la Asociación Catalana de Universidades Públicas (Acup), dibuja un perfil con diez características de cómo es el usuario mayor de las redes sociales en España.

Aunque la muestra del estudio no es muy grande, de solo 20 personas –once hombres y nueve mujeres entre 64 y 79 años–, los usuarios registrados tenían situaciones familiares muy diversas (viviendo solos, en pareja, con hijos...). Además, se les realizó un seguimiento in situ constante a lo largo de dos años, tanto online como fuera de Internet, y con entrevistas en profundidad al principio y al final de la investigación.

De esta manera, y según especifican en el estudio, el mayor que utiliza las redes sociales de Internet es una persona que también tiene una vida social activa fuera de la Red. El senior generalmente prefiere “una relación de uno a uno”, ya que al principio tiene dificultades para comprender la lógica de la conversación en una red social.

El estudio sitúa al WhatsApp, como la red social con más éxito, aplicación que le permite crear grupos con los que mantener relaciones afectivas muy similares a las que tienen en la vida real. El mayor con WhatsApp mantiene el contacto con los hijos, sus amistades y otros familiares.

Facebook es otra red social que les gusta y que les vincula a sus intereses y aficiones. Además, a través de Facebook se relacionan también con sus nietos, ya que se trata de una red social que favorece y facilita las relaciones intergeneracionales entre abuelos y nietos.

El mayor se comporta dentro de las redes sociales como uno más: intercambia imágenes, vídeos y memes de manera muy habitual. Se trata de un usuario al que le gusta comunicarse sin la necesidad de utilizar el lenguaje escrito, que le genera más dificultades. El estudio apunta que, por lo general, es una generación que no accedió a estudios superiores, de forma que el lenguaje escrito les resulta más difícil que la expresión con imágenes.

En cuanto a las relaciones que establecen los mayores, la más efectiva la tienen con sus nietos, mientras que la que establecen con sus hijos es más compleja y complicada. En el primer caso, se trata de un vínculo que sienten más relajado, una situación que se vuelve más tensa con los segundos que, a veces, les hacen sentir como una carga.

A los senior, las redes sociales les ayuda a construir una imagen positiva de sí mismos como personas activas e integradas en la sociedad. Por un lado, su presencia en las redes los hacen partícipes de la esfera pública y, por otro lado, les ayuda a reducir el posible sentimiento de aislamiento social.

Una característica que coincide con lo que sugieren otros estudios es que el mayor suele ser un usuario en redes al que le preocupa mantener la privacidad. Por este motivo, tampoco le gustan los selfies, que es otra forma de exposición pública en las redes muy extendida entre la juventud.

Sin embargo, sí que son usuarios curiosos a los que les gusta usar las redes como herramienta de seguimiento no intrusivo de lo que hace su familia.

Fuente:Entre Mayores

El uso de Internet y de las redes sociales por parte de los mayores ya no es una anécdota